Buñuelos de Cuaresma tiernos y aromáticos del Empordà

Montón de buñuelos de cuaresma espolvoreados con azúcar, listos para disfrutar.

Escrito por

Pau Carrasco

Publicado el

28 jun 2026

Índice

Cuando llega la Cuaresma, pocas cosas apetecen tanto como una bandeja de masa recién frita, todavía tibia y cubierta de azúcar. Los buñuelos de cuaresma combinan una miga ligera con aromas de anís, limón y, según la zona, un toque de vino dulce. Aquí encontrarás una receta tradicional para unas 20 unidades, además de consejos para controlar la fermentación, la fritura y las versiones más conocidas.

La receta tradicional depende de una masa aromática y una fritura bien controlada

  • Rendimiento: unas 20 unidades medianas.
  • Tiempo total: aproximadamente 2 horas y 15 minutos, incluida la fermentación.
  • Claves: respetar el reposo, mantener el aceite entre 165 y 175 ºC y no hacer piezas demasiado grandes.
  • Aromas tradicionales: matalahúva o anís, ralladura de limón y un poco de anís seco o vino dulce.
  • Acabado: azúcar granulado, azúcar glas o una mezcla de azúcar y canela.

Qué distingue a este dulce de Semana Santa

En España conviven varias recetas bajo el mismo nombre. Algunas parten de una masa fermentada, parecida a la de un bollo tierno, mientras que los buñuelos de viento se preparan con una masa escaldada que se hincha al freírse. No son exactamente iguales, aunque ambos resultan ligeros y se sirven a menudo durante la Cuaresma.

La versión que propongo es la de inspiración catalana, próxima a los buñuelos del Empordà. Lleva levadura, huevo, mantequilla y matalahúva, una semilla con sabor anisado. En mi opinión, tiene un carácter más casero y aromático que la masa de viento, sobre todo cuando se deja fermentar sin prisas.

También existen variantes rellenas de crema, nata, trufa o cabello de ángel. Yo reservaría esos rellenos para una ocasión especial, porque el buñuelo tradicional ya tiene suficiente personalidad con un buen acabado de azúcar y una fritura limpia.

Ingredientes y cantidades para una bandeja casera

Con estas proporciones se obtienen unas 20 piezas pequeñas o medianas. El tamaño importa: si se hacen demasiado grandes, se doran por fuera antes de cocinarse bien en el centro.

Ingrediente Cantidad Para qué sirve
Harina de trigo 200 g Forma la estructura de la masa
Levadura fresca 15 g Aporta volumen y esponjosidad
Leche tibia 30 ml Ayuda a activar la levadura
Azúcar 30 g Endulza y favorece el dorado
Huevo 1 unidad grande Da color, unión y ternura
Mantequilla 20 g Redondea la textura
Matalahúva o anís en grano 3 g Aporta el aroma más característico
Ralladura de limón De 1 limón Equilibra el dulzor
Sal 4 g Intensifica el sabor
Aceite para freír Abundante Permite una cocción uniforme

Para terminar necesitarás entre 80 y 100 g de azúcar. Puedes mezclarlo con una pizca de canela, aunque yo prefiero probar primero la versión sencilla para apreciar mejor el anís y el limón.

Montón de buñuelos de cuaresma dorados y espolvoreados con azúcar, servidos en un plato blanco con encaje.

Cómo preparar la masa paso a paso

1. Activa la levadura

Disuelve la levadura fresca en la leche tibia junto con una cucharadita del azúcar. La leche debe estar templada, no caliente. Si quema al tocarla, puede debilitar la levadura y dejar una masa pesada.

2. Une los ingredientes

Coloca la harina en un bol y añade el azúcar restante, la sal, la matalahúva y la ralladura de limón. Incorpora el huevo, la mantequilla blanda y la mezcla de leche y levadura. Remueve hasta obtener una masa húmeda y algo pegajosa.

No conviene añadir harina sin medida para hacerla más manejable. Esa corrección suele producir buñuelos compactos. Es mejor trabajar la masa durante 8 o 10 minutos, hasta que gane elasticidad.

3. Deja que fermente

Forma una bola, tapa el bol y deja reposar la masa entre 60 y 90 minutos en un lugar templado. Estará lista cuando aumente claramente de volumen, aunque no tiene que duplicarse de forma exacta.

La temperatura de la cocina cambia mucho el resultado. En una estancia fría puede necesitar más tiempo, mientras que cerca de una fuente de calor fermentará antes, pero también puede desarrollar un sabor menos equilibrado.

4. Forma las piezas

Unta ligeramente tus manos con aceite y divide la masa en porciones de unos 18 a 22 g. Puedes hacer bolas o abrir un pequeño agujero en el centro con el dedo. Este último formato facilita una cocción más uniforme y recuerda a los buñuelos del Empordà.

Déjalos reposar otros 15 minutos sobre una bandeja. No los aplastes durante este segundo reposo, porque parte del aire acumulado en la fermentación se perdería.

La fritura decide si quedan ligeros o grasientos

Calienta abundante aceite en una cazuela o sartén profunda. La temperatura ideal se encuentra entre 165 y 175 ºC. Sin termómetro, introduce un trocito de masa: debe empezar a burbujear de inmediato y subir poco a poco, sin oscurecerse en pocos segundos.

Fríe pocas unidades cada vez, dejando espacio para que se muevan. El aceite debe cubrirlas casi por completo y la cocción suele tardar entre 3 y 4 minutos, dependiendo del tamaño. Dales la vuelta para que el color sea uniforme.

  • Si se doran enseguida, el aceite está demasiado caliente.
  • Si permanecen hundidos y absorben aceite, la temperatura es insuficiente.
  • Si se abren demasiado, la masa puede estar sobrefermentada o mal cerrada.
  • Si quedan crudos dentro, las porciones son demasiado grandes o la fritura ha sido demasiado rápida.

Retira cada pieza sobre papel absorbente y pásala por azúcar cuando aún esté caliente. Así el azúcar se adhiere mejor. Para un resultado más fino, puedes usar azúcar glas, aunque el granulado ofrece el acabado más tradicional.

Errores habituales y cómo corregirlos

La masa no crece

La causa más frecuente es una levadura vieja, una leche demasiado caliente o una cocina fría. Si después de 90 minutos la masa no muestra actividad, no merece la pena freírla tal cual: los buñuelos quedarán densos y con poco aroma.

Quedan crujientes fuera y pesados dentro

Este problema suele aparecer cuando el aceite supera los 180 ºC. Baja el fuego y espera unos minutos antes de continuar. También ayuda reducir el tamaño de las porciones y mantener una temperatura estable durante toda la tanda.

Absorben demasiado aceite

El aceite frío, una masa excesivamente blanda o una sartén demasiado llena pueden provocar este resultado. Fríe en tandas pequeñas y deja que el aceite recupere el calor entre una y otra. El papel absorbente ayuda, pero no puede arreglar una fritura mal controlada.

Lee también: Ingredientes para torrijas - La guía definitiva para no fallar

El sabor a anís resulta demasiado intenso

La matalahúva debe perfumar, no dominar. Para una primera prueba, utiliza 2 g en lugar de 3 y evita añadir anís seco al final. Después puedes ajustar la cantidad según el gusto de tu familia.

Versiones que puedes preparar sin perder el espíritu tradicional

La receta admite cambios, pero cada uno modifica bastante el resultado. Esta comparación ayuda a elegir antes de empezar.

Versión Textura Cuándo elegirla
Masa fermentada Tierna, aromática y ligeramente elástica Para una receta tradicional de Cuaresma
Buñuelo de viento Hueco y ligero, parecido a una pasta choux Para rellenar con crema o nata
Relleno de crema Más húmedo y goloso Para servir como postre festivo
Con canela y azúcar Más cálido y especiado Cuando se busca un acabado sencillo

También puedes sustituir parte de la leche por vino dulce, siempre que reduzcas ligeramente el azúcar. No recomendaría hornearlos si buscas la textura auténtica: el horno ofrece una alternativa menos grasa, pero el resultado se parece más a un bollo que a un buñuelo.

Lo ideal es comerlos el mismo día, cuando conservan el contraste entre exterior dorado y centro tierno. Si sobran, guárdalos en un recipiente cerrado a temperatura ambiente durante un máximo de 24 horas. El frigorífico suele endurecerlos y el recalentado en microondas los vuelve gomosos.

El detalle final que convierte una tanda casera en un dulce de fiesta

Sirve los buñuelos en una fuente amplia, espolvorea el azúcar justo antes de llevarlos a la mesa y acompáñalos con café, chocolate caliente o una copa pequeña de moscatel. No hace falta rellenarlos ni decorarlos demasiado. En esta receta, la masa recién frita, el aroma de anís y el punto exacto de azúcar hacen todo el trabajo.

Mi recomendación es preparar una tanda pequeña la primera vez y anotar tres datos: cuánto fermentó la masa, qué temperatura tenía el aceite y cuánto pesaba cada pieza. Con esos ajustes tendrás una receta mucho más fiable para repetir durante la Semana Santa y convertirla en una tradición propia.

Preguntas frecuentes

Las causas más habituales son una levadura vieja, leche demasiado caliente o una cocina fría. Déjala reposar entre 60 y 90 minutos en un lugar templado y comprueba que haya aumentado claramente de volumen antes de formar las piezas.

Mantén el aceite entre 165 y 175 ºC y fríe pocas unidades cada vez durante unos 3 o 4 minutos. Si se doran enseguida, el aceite está demasiado caliente; si se hunden y absorben aceite, está demasiado frío.

Los de masa fermentada llevan levadura, huevo, mantequilla y matalahúva, y tienen una textura tierna, aromática y ligeramente elástica. Los buñuelos de viento parten de una masa escaldada, quedan más huecos y ligeros, y suelen ser adecuados para rellenar.

Lo ideal es comerlos el mismo día. Si sobran, guárdalos en un recipiente cerrado a temperatura ambiente durante un máximo de 24 horas; el frigorífico suele endurecerlos y el microondas puede volverlos gomosos.

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Pau Carrasco

Pau Carrasco

Soy Pau Carrasco y tengo 14 años de experiencia en el mundo de la repostería, dulces, snacks y bebidas. Desde que era pequeño, me ha fascinado el arte de crear delicias que no solo satisfacen el paladar, sino que también alegran el corazón. A lo largo de mi trayectoria, he explorado diversas técnicas y recetas, siempre buscando la manera de simplificar los procesos para que cualquiera, sin importar su nivel de habilidad, pueda disfrutar de la repostería en casa. Me dedico a investigar y compartir información clara y precisa sobre recetas, tendencias y consejos prácticos. Me gusta comparar diferentes enfoques y asegurarme de que lo que ofrezco sea útil y accesible. Mi compromiso es proporcionar contenido actual y bien fundamentado, para que cada lector pueda sentirse inspirado y capaz de crear sus propias obras maestras en la cocina.

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