Unas pocas tiras de regaliz negro pueden parecer una golosina más, pero su ingrediente característico merece algo de atención. Cuando me preguntan si es bueno comer regaliz negro, mi respuesta es clara: puede disfrutarse de forma ocasional, aunque no conviene tomarlo a diario ni en grandes cantidades. La clave está en la glicirricina, la cantidad consumida y el estado de salud de cada persona.
El regaliz negro se disfruta mejor como capricho ocasional
- Respuesta breve La mayoría de adultos sanos puede tomarlo ocasionalmente, pero no es un alimento especialmente saludable.
- Glicirricina Este compuesto puede elevar la presión arterial y reducir el potasio cuando se consume en exceso.
- 100 mg al día Es el nivel de referencia considerado seguro para la mayoría de la población, aunque no equivale a una cantidad fija de caramelos.
- Más precaución Deben limitarlo especialmente las personas con hipertensión, problemas cardíacos o renales, embarazo o ciertos tratamientos.
- La etiqueta importa Algunos caramelos negros solo tienen aroma de anís y apenas contienen regaliz auténtico.

La respuesta corta depende de cuánto y con qué frecuencia
El regaliz negro no es perjudicial por comer una pieza de vez en cuando. El problema aparece cuando se convierte en un hábito, sobre todo si se consumen varias raciones durante días o se combina con infusiones, pastillas o bebidas que también contienen extracto de regaliz.
Yo lo trataría como cualquier otra chuche intensa en sabor y composición. Una pequeña porción ocasional puede encajar en una alimentación normal, pero no lo consideraría un alimento funcional ni una fuente recomendable de nutrientes. Su presencia en una dieta equilibrada debería ser anecdótica, igual que la de otros caramelos.
También conviene separar dos productos que suelen confundirse. El regaliz negro auténtico contiene extractos de Glycyrrhiza glabra, mientras que algunos caramelos oscuros solo utilizan aroma de anís, colorantes y azúcar. El sabor puede parecerse, pero el riesgo relacionado con la glicirricina no es el mismo.
Qué aporta realmente este dulce
La raíz de regaliz contiene compuestos aromáticos y flavonoides, además de glicirricina. En algunos preparados tradicionales se ha utilizado para aliviar molestias digestivas o suavizar la garganta, pero eso no convierte a los caramelos de regaliz en un remedio saludable.
En una chuche, el balance suele estar dominado por azúcares, jarabes, gelificantes y aromas. Incluso cuando el producto tiene extracto de raíz, la cantidad y la concentración pueden variar mucho entre marcas. Por eso no es razonable atribuirle los posibles efectos de una preparación herbal estandarizada.
El principal beneficio práctico es más sencillo: puede satisfacer el gusto por un sabor intenso con una porción pequeña, porque su aroma amargo y anisado resulta más persistente que el de muchas gominolas. Aun así, si el producto lleva azúcar, sigue contribuyendo al riesgo de caries y al consumo total de azúcares libres.
La glicirricina explica los principales riesgos
La glicirricina, también llamada ácido glicirrícico, puede interferir en una enzima que participa en la regulación de hormonas y sales minerales. En términos sencillos, favorece la retención de sodio y agua y puede aumentar la eliminación de potasio por los riñones.
Cuando la ingesta es elevada o repetida, pueden aparecer subidas de la presión arterial, hinchazón, debilidad muscular, calambres, dolor de cabeza o palpitaciones. En situaciones graves, la alteración del potasio puede afectar al ritmo cardíaco.
Como referencia europea, se considera que una ingesta de hasta 100 mg de ácido glicirrícico al día no plantea problemas para la mayoría de los adultos sanos. La cifra no debe interpretarse como una ración diaria recomendada, porque la concentración cambia mucho entre caramelos, infusiones y bebidas, y algunos productos no indican la cantidad exacta.
La Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria señala que la exposición puede proceder de caramelos, chicles, infusiones y bebidas. Por eso, comer una bolsa de regaliz mientras se toma una infusión de la misma planta puede sumar cantidades que normalmente pasarían desapercibidas.
Quién debería evitarlo o limitarlo especialmente
Hay personas para las que el margen de seguridad es menor. Si tienes hipertensión, insuficiencia cardíaca, enfermedad renal, potasio bajo o problemas de ritmo cardíaco, lo más prudente es evitar el regaliz negro o consultar antes con un profesional sanitario.
Durante el embarazo no recomendaría consumirlo de forma habitual, y la misma prudencia se aplica a la lactancia. En los niños, una cantidad que parece pequeña para un adulto representa una dosis mayor por kilogramo de peso, así que conviene reservarlo para ocasiones puntuales y no ofrecerlo como snack frecuente.
También puede interactuar con medicamentos. Hay que extremar la precaución con algunos diuréticos, laxantes estimulantes, corticoides, antihipertensivos y digoxina, entre otros tratamientos. Si tomas medicación diaria, no uses el regaliz como remedio casero sin comentarlo con un farmacéutico o médico.
Si después de comer una cantidad importante notas palpitaciones, debilidad marcada, mareo, hinchazón o una presión arterial inusualmente alta, deja de tomarlo y busca orientación médica. No conviene esperar a que los síntomas desaparezcan si son intensos o aparecen juntos.
Cómo elegirlo y tomarlo con más seguridad
No existe un número universal de caramelos seguros. Una tira puede pesar y contener una cantidad de extracto muy distinta a otra. Mi regla práctica es sencilla: porción pequeña, consumo esporádico y nunca varios días seguidos.
Antes de comprarlo, revisa la lista de ingredientes. Busca términos como “regaliz”, “extracto de regaliz”, “Glycyrrhiza glabra”, “ácido glicirrícico” o “glicirricina”. Si aparece únicamente “aroma de anís”, el producto probablemente no aporta la misma cantidad de compuestos de la raíz, aunque seguirá siendo una chuche azucarada.
| Qué comprobar | Por qué importa |
|---|---|
| Presencia de regaliz o Glycyrrhiza glabra | Indica que puede contener glicirricina. |
| Aviso “contiene regaliz” | Se utiliza cuando el producto supera determinados niveles establecidos en la normativa europea. |
| Azúcares por 100 g | Permite valorar el impacto del dulce en la dieta y en la salud dental. |
| Tamaño de la ración | Ayuda a no confundir una bolsa completa con una porción razonable. |
En los alimentos sólidos, la normativa exige la mención “contiene regaliz” a partir de 100 mg/kg de ácido glicirrícico. En concentraciones más elevadas, el etiquetado debe advertir a las personas con hipertensión que eviten un consumo excesivo. Si la etiqueta resulta ambigua, yo elegiría otro producto o reduciría la cantidad.
El regaliz sin glicirricina, conocido como DGL, no debe confundirse automáticamente con los caramelos negros habituales. Es un preparado específico en el que se elimina gran parte del compuesto activo, pero sigue siendo importante revisar el etiquetado y no asumir que todos los productos “sin azúcar” o “naturales” son equivalentes.
Una golosina ocasional, no un hábito diario
El regaliz negro puede formar parte de un capricho puntual para una persona sana, pero sus posibles efectos sobre la presión arterial y el potasio hacen que no sea buena idea comerlo todos los días. La moderación aquí significa frecuencia baja y porciones pequeñas, no sustituir el azúcar por una versión sin azúcar y pensar que el problema ha desaparecido.
Si tienes una enfermedad crónica, estás embarazada o tomas medicación, la decisión más segura es evitarlo o consultar previamente. Para el resto, basta con leer la etiqueta, no acumular distintas fuentes de regaliz y recordar que su lugar está en la categoría de las chuches, no en la de los alimentos saludables.