Rosquillas de anís fritas, tiernas y aromáticas

Rosquillas de anís recién hechas, espolvoreadas con azúcar, en cuencos azules sobre un mantel veraniego.

Escrito por

Mara Quintana

Publicado el

13 oct 2026

Índice

Cuando una rosquilla queda seca, aceitosa o sin apenas aroma, casi siempre el problema está en la masa o en la temperatura del aceite. En esta guía explico cómo preparar unas rosquillas de anís fritas, tiernas y aromáticas, con cantidades claras, tiempos orientativos, trucos para formarlas y alternativas al horno.

La receta tradicional funciona cuando la masa queda tierna y la fritura es breve

  • Rendimiento: unas 20-24 unidades medianas.
  • Reposo: entre 20 y 30 minutos para que la masa se relaje.
  • Fritura: aceite abundante a unos 165-175 ºC.
  • Aroma: anís dulce, ralladura de limón y, opcionalmente, matalahúva.
  • Conservación: hasta 3 o 4 días en un recipiente bien cerrado.

Montón de rosquillas de anís espolvoreadas con azúcar glas, listas para disfrutar con una taza de café.

Qué distingue a unas buenas rosquillas de anís

Este dulce pertenece a la repostería casera más reconocible de España. La masa lleva ingredientes sencillos, pero el resultado cambia mucho según la cantidad de harina, el reposo y la fuerza del fuego. Para mí, una buena pieza debe quedar dorada por fuera, tierna en el centro y con un perfume claro de anís, sin que el licor resulte agresivo.

No conviene confundirlas con las rosquillas de San Isidro, que suelen hacerse al horno y pueden llevar diferentes baños o coberturas. Las fritas tienen una corteza más sabrosa y una miga algo más húmeda, aunque también absorben más grasa si el aceite no está bien caliente.

Ingredientes y receta base para 20 o 24 unidades

Ingrediente Cantidad
Huevos 2 unidades
Azúcar 100 g
Aceite suave 80 ml
Anís dulce 50 ml
Ralladura de limón 1 limón
Harina de trigo 350-400 g
Levadura química 10 g
Matalahúva o anís en grano 1 cucharadita, opcional
Aceite para freír El necesario

Empieza batiendo los huevos con el azúcar hasta que la mezcla se vea algo más clara. Añade el aceite, el anís dulce y la ralladura de limón. Si utilizas matalahúva, puedes incorporarla directamente o calentarla durante unos minutos con el aceite de la masa para extraer mejor su aroma.

Mezcla la harina con la levadura y agrégala poco a poco. La masa debe quedar blanda, manejable y ligeramente pegajosa. No intentes corregirla echando harina sin límite, porque ese es el camino más rápido hacia unas rosquillas duras.

Cubre el bol y deja reposar la masa entre 20 y 30 minutos. Después podrás trabajarla con las manos untadas con unas gotas de aceite, algo mucho más eficaz que enharinar constantemente la encimera.

Cómo formar y freír las rosquillas sin que se abran

Una forma sencilla de darles tamaño uniforme

Divide la masa en porciones de unos 25-30 g. Haz un cilindro de aproximadamente 10 cm, une los extremos y ensancha el agujero con los dedos. Conviene dejarlo bastante abierto, porque durante la fritura la masa crece y puede cerrarse.

Prepara todas las piezas antes de encender el fuego. Así trabajarás con más calma y evitarás que unas se frían mientras todavía estás formando otras. En mi experiencia, las rosquillas demasiado gruesas se doran por fuera antes de cocinarse bien por dentro.

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La temperatura que marca la diferencia

Calienta abundante aceite de girasol o un aceite de oliva suave hasta alcanzar 165-175 ºC. Si no tienes termómetro, introduce un pequeño trozo de masa: debe subir poco a poco y formar burbujas constantes, sin quemarse al instante.

Fríe pocas unidades cada vez durante unos 2 o 3 minutos, girándolas para que se doren por ambos lados. Si añades demasiadas, la temperatura baja y el resultado será aceitoso. Cuando estén doradas, pásalas a papel absorbente y rebózalas en azúcar mientras aún están templadas.

Horno, anís en grano y otros cambios útiles

También puedes prepararlas al horno, aunque el resultado será diferente. Colócalas sobre una bandeja con papel vegetal y hornéalas a 180 ºC durante 15-18 minutos, hasta que tomen color. Quedan más ligeras, pero pierden parte de la corteza característica de la fritura.

Para un aroma más profundo, combina el licor con una cucharadita de matalahúva. La ralladura de naranja funciona bien si buscas un perfil más dulce y cítrico, mientras que una pizca de canela aporta un tono cálido sin ocultar el anís.

Si prefieres evitar el alcohol, sustituye el licor por 50 ml de infusión concentrada de anís y añade un poco de anís en grano. La textura puede variar ligeramente, pero el sabor seguirá siendo reconocible. No confiaría en que la cocción elimine por completo el alcohol si la receta se prepara para niños o personas que deben evitarlo.

Errores habituales y cómo conservarlas tiernas

  • Demasiada harina: produce una masa compacta y unas piezas secas. Añádela gradualmente.
  • Aceite frío: la masa absorbe grasa y queda pesada. Espera a que recupere temperatura entre tandas.
  • Aceite excesivamente caliente: dora el exterior antes de cocinar el interior. Baja el fuego si se oscurecen en menos de un minuto.
  • Agujero pequeño: puede cerrarse durante la fritura y dejar el centro crudo.
  • Exceso de tiempo: una rosquilla muy tostada pierde la ternura que buscamos.

Una vez frías, guárdalas en una lata o recipiente hermético a temperatura ambiente. Se mantienen mejor durante 3 o 4 días si no las mezclas con coberturas húmedas. El frigorífico no suele ser buena idea, porque endurece la masa y apaga el aroma.

Para servirlas, basta con azúcar, aunque también puedes preparar una mezcla de azúcar y canela. Me gusta acompañarlas con café con leche, chocolate caliente o una infusión, especialmente cuando todavía conservan un ligero calor en el centro.

El punto exacto se reconoce antes de probarlas

La señal más fiable no es solo el color. Al sacar una pieza del aceite, debe sentirse ligera, con una corteza fina y un interior que ofrezca algo de resistencia al presionarlo. Si ajustas la harina con prudencia, mantienes el aceite estable y no sobrecargas la sartén, tendrás unas rosquillas aromáticas, doradas y tiernas sin complicar una receta que vive precisamente de su sencillez.

Preguntas frecuentes

La receta utiliza entre 350 y 400 g de harina de trigo. Debe añadirse poco a poco hasta lograr una masa blanda, manejable y ligeramente pegajosa; poner demasiada harina las dejaría duras y secas.

El aceite debe estar entre 165 y 175 ºC. Fríe pocas unidades cada vez durante 2 o 3 minutos, girándolas para que se doren por ambos lados. Si se oscurecen en menos de un minuto, reduce el fuego.

Divide la masa en porciones de 25 a 30 g, forma cilindros de unos 10 cm y une sus extremos. Deja el agujero bastante abierto, porque la masa crecerá durante la fritura y podría cerrarse.

Sí. Hornéalas a 180 ºC durante 15 o 18 minutos, aunque quedarán más ligeras y con menos corteza. Para evitar el alcohol, sustituye los 50 ml de anís dulce por 50 ml de infusión concentrada de anís y añade anís en grano.

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Hola, me llamo Mara Quintana y tengo seis años de experiencia en el fascinante mundo de la repostería, los dulces, los snacks y las bebidas. Desde pequeña, siempre he disfrutado de la cocina, pero fue al experimentar con recetas y sabores que descubrí mi verdadera pasión por la repostería. Me encanta explorar nuevas tendencias y técnicas, y mi objetivo es compartir mis conocimientos para ayudar a otros a disfrutar de la creación de postres y snacks en casa. En mis escritos, me enfoco en desglosar recetas complejas y simplificar conceptos para que sean accesibles para todos. Siempre me aseguro de verificar las fuentes y ofrecer información precisa y actualizada, porque creo que la cocina debe ser tanto divertida como educativa. Espero que mis contribuciones en lametro.es sean útiles y te inspiren a experimentar en la cocina.

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