Donuts caseros tiernos y esponjosos con glaseado fácil

Cuatro donuts glaseados sobre una rejilla, listos para disfrutar. Una deliciosa receta de donuts caseros.

Escrito por

Pau Carrasco

Publicado el

2 jul 2026

Índice

Con una masa tierna, un levado paciente y una fritura controlada, preparar donuts caseros es mucho más sencillo de lo que parece. Esta receta explica cantidades, tiempos, temperatura del aceite, trucos para conseguir una miga esponjosa y varias ideas de glaseado para que el resultado no quede grasiento ni apelmazado.

La combinación que da donuts tiernos y ligeros

  • Levadura de panadero para una masa aireada y con buen volumen.
  • Dos levados que mejoran la textura y evitan que queden densos.
  • Aceite entre 170 y 175 °C para dorarlos sin dejarlos crudos por dentro.
  • Poca harina extra, porque una masa demasiado seca produce donuts duros.
  • Glaseado fino aplicado cuando todavía están templados, pero no calientes.

Cuatro donuts glaseados sobre una rejilla, listos para disfrutar. Una deliciosa receta de donuts caseros.

Ingredientes y proporciones para unos 12 donuts

Para esta elaboración prefiero una masa enriquecida con leche, huevo y mantequilla. El resultado es más suave que el de una masa básica y conserva mejor la ternura durante las primeras horas, aunque los donuts siguen estando en su mejor momento el mismo día.

Ingrediente Cantidad Para qué sirve
Harina de fuerza 500 g Aporta estructura y elasticidad
Leche entera templada 180 ml Da una miga más tierna
Huevos 2 medianos Mejoran el color y la textura
Azúcar 80 g Aporta dulzor y ayuda al dorado
Levadura seca de panadero 7 g Hace crecer la masa
Mantequilla blanda 60 g Da sabor y elasticidad
Sal 8 g Equilibra el dulzor
Vainilla o ralladura de limón 1 cucharadita Aromatiza la masa
Aceite de girasol Abundante Para la fritura

Para el glaseado basta con mezclar 150 g de azúcar glas con 2 o 3 cucharadas de agua o leche. Si quieres una cobertura de chocolate, añade 100 g de chocolate fundido con una cucharadita de aceite de girasol para que quede más fluido.

Cómo preparar la masa y conseguir un buen levado

  1. Disuelve la levadura en la leche templada, nunca caliente. Si la leche quema al tocarla, puede debilitar o matar la levadura.
  2. Mezcla en un bol la harina, el azúcar y la sal. Incorpora los huevos, la vainilla y la leche con levadura.
  3. Amasa durante 8-10 minutos, hasta que la mezcla empiece a estar lisa y elástica.
  4. Añade la mantequilla poco a poco y continúa amasando otros 5 minutos. La masa será algo pegajosa, pero no conviene corregirla añadiendo harina sin medida.
  5. Forma una bola, tapa el bol y deja reposar entre 60 y 90 minutos, hasta que casi duplique su volumen.

La temperatura de la cocina cambia mucho los tiempos. En una estancia templada, alrededor de 24 °C, el primer levado suele estar listo en una hora; en invierno puede necesitar bastante más. Yo me guío por el volumen y no solo por el reloj, porque una masa duplicada es una señal más fiable que un tiempo exacto.

Si la masa se pega demasiado, engrasa ligeramente las manos y la superficie de trabajo. Añadir mucha harina facilita el formado, pero suele ser el motivo de que el interior quede seco y compacto.

Formar y freír los donuts sin quemarlos

Extiende la masa sobre una superficie ligeramente enharinada hasta dejarla con un grosor de 1-1,5 cm. Corta círculos de unos 8 cm y haz el agujero central con un cortador pequeño o un vaso de chupito. Puedes reutilizar los recortes una vez, aunque la segunda tanda será algo menos uniforme.

  1. Coloca las piezas sobre cuadrados de papel de horno y deja espacio entre ellas.
  2. Tápalas y deja que reposen otros 30-45 minutos, hasta que se vean hinchadas y ligeras.
  3. Calienta abundante aceite de girasol a 170-175 °C.
  4. Fríe pocas unidades cada vez para que la temperatura no caiga demasiado.
  5. Cocina aproximadamente 60-90 segundos por cada lado, hasta que estén doradas.
  6. Escúrrelas sobre una rejilla o papel absorbente.

El termómetro de cocina marca una diferencia enorme. Sin él, prueba con un pequeño trozo de masa: debe burbujear y subir con rapidez, pero sin oscurecerse en pocos segundos. Si el aceite está demasiado caliente, el exterior se dora antes de que el centro termine de cocinarse; si está frío, los donuts absorben grasa y quedan pesados.

El papel de horno ayuda a trasladar cada pieza sin deformarla. Una vez que el donut entra en el aceite, puedes retirar el papel con unas pinzas. También conviene no pincharlos con el tenedor, porque perderían parte del aire conseguido durante el segundo levado.

Glaseados y acabados para cambiar el resultado

Glaseado clásico

Mezcla el azúcar glas con el líquido poco a poco hasta conseguir una crema espesa, pero fluida. Sumerge una cara del donut cuando esté templado y déjalo sobre una rejilla para que el exceso escurra y la cobertura se seque.

Chocolate brillante

Funde chocolate negro, con leche o blanco y añade una cucharadita de aceite neutro. La cobertura queda más lisa y menos quebradiza. Para un acabado sencillo, termina con almendra picada, coco rallado o fideos de chocolate.

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Azúcar y canela

Es la opción más rápida y funciona especialmente bien si los donuts se van a comer recién hechos. Pásalos por una mezcla de azúcar y canela mientras aún conservan algo de calor, ya que así se adhiere mejor.

También puedes dejar algunos sin agujero y rellenarlos con crema pastelera, mermelada o dulce de leche. En ese caso, corta círculos de masa, fríelos sin perforar y utiliza una manga pastelera cuando estén completamente fríos.

Errores habituales que cambian la textura

  • Leche demasiado caliente. Puede impedir que la levadura actúe correctamente.
  • Exceso de harina. La masa debe quedar manejable, no completamente seca.
  • Levadado insuficiente. Si las piezas no están infladas antes de freír, quedarán densas.
  • Aceite sin temperatura estable. Freír demasiados donuts a la vez hace que absorban más grasa.
  • Glaseado sobre donuts muy calientes. Se vuelve líquido y desaparece en la superficie.
  • Guardarlos destapados. El aire seca rápidamente la miga.

Una vez fríos, guárdalos en un recipiente hermético y consúmelos en un máximo de 24 horas para disfrutar de la mejor textura. Si sobran, puedes calentarlos unos segundos en el microondas, aunque el glaseado perderá parte de su brillo.

El detalle que más mejora una tanda casera

Si tuviera que elegir un solo punto para vigilar, sería el segundo levado. Una masa bien trabajada pero poco fermentada produce donuts correctos por fuera y pesados por dentro, mientras que unos minutos extra de reposo suelen aportar una ligereza mucho más agradable.

La fórmula es sencilla: masa blanda, paciencia durante los levados y aceite controlado. Con esas tres condiciones, esta preparación se convierte en una base muy versátil para disfrutar de donuts glaseados, de chocolate, con canela o rellenos, siempre con una miga tierna y recién hecha.

Preguntas frecuentes

La masa necesita un primer levado de 60 a 90 minutos, hasta casi duplicar su volumen. Después de formar los donuts, déjalos reposar otros 30-45 minutos, hasta que estén hinchados y ligeros.

El aceite debe mantenerse entre 170 y 175 °C. Fríe pocas unidades cada vez y cocínalas aproximadamente 60-90 segundos por cada lado para que se doren sin quedar crudas por dentro ni absorber demasiada grasa.

Las causas más habituales son añadir demasiada harina o acortar los levados. La masa debe quedar algo pegajosa y las piezas deben verse infladas antes de entrar en el aceite; guíate por el volumen, no solo por el reloj.

Aplica el glaseado cuando los donuts estén templados, pero no calientes. Para el clásico, mezcla 150 g de azúcar glas con 2 o 3 cucharadas de agua o leche; también puedes cubrirlos con chocolate fundido, azúcar y canela o rellenarlos cuando estén fríos.

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Pau Carrasco

Pau Carrasco

Soy Pau Carrasco y tengo 14 años de experiencia en el mundo de la repostería, dulces, snacks y bebidas. Desde que era pequeño, me ha fascinado el arte de crear delicias que no solo satisfacen el paladar, sino que también alegran el corazón. A lo largo de mi trayectoria, he explorado diversas técnicas y recetas, siempre buscando la manera de simplificar los procesos para que cualquiera, sin importar su nivel de habilidad, pueda disfrutar de la repostería en casa. Me dedico a investigar y compartir información clara y precisa sobre recetas, tendencias y consejos prácticos. Me gusta comparar diferentes enfoques y asegurarme de que lo que ofrezco sea útil y accesible. Mi compromiso es proporcionar contenido actual y bien fundamentado, para que cada lector pueda sentirse inspirado y capaz de crear sus propias obras maestras en la cocina.

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