Conseguir una miga tierna, un exterior ligeramente dorado y un glaseado fino en unos donuts caseros depende de varios detalles pequeños: la hidratación de la masa, el levado y la temperatura del aceite. Aquí explico una receta frita para 10-12 unidades, cómo evitar que queden secos o grasientos, qué coberturas funcionan mejor y cuándo conviene elegir el horno.
La fórmula para conseguir dónuts tiernos y ligeros
- Levadura de panadero para una miga esponjosa y con buen aroma.
- Primer levado de 60-90 minutos, según la temperatura de la cocina.
- Fritura estable entre 165 y 175 ºC para dorarlos sin quemarlos.
- Un glaseado sencillo de azúcar aporta el acabado clásico y se adhiere mejor en caliente.
- El resultado es mejor el mismo día, aunque pueden conservarse 24 horas en un recipiente cerrado.

La masa que da una miga tierna
La base es una masa enriquecida parecida a la de un brioche ligero. Lleva harina de fuerza, leche, huevo, azúcar, mantequilla y levadura de panadero. No conviene sustituirla por levadura química, porque esta última sirve para bizcochos y no desarrolla la estructura aireada que buscamos.
Para 10-12 piezas utilizo estas cantidades:
- 500 g de harina de fuerza
- 250 ml de leche entera templada
- 50 g de azúcar
- 1 huevo mediano
- 25 g de levadura fresca o 8 g de levadura seca de panadero
- 50 g de mantequilla blanda
- 6 g de sal
- 1 cucharadita de extracto de vainilla, opcional
- Aceite de girasol alto oleico o aceite de oliva suave para freír
La leche debe estar templada, no caliente. Si supera aproximadamente los 40 ºC, puede debilitar o matar la levadura. Yo prefiero pesar la harina y la leche en lugar de añadir harina a ojo, porque una masa demasiado dura produce dónuts compactos y secos.
Receta paso a paso para freírlos en casa
Amasar hasta obtener elasticidad
Disuelvo la levadura en la leche templada y la dejo reposar 5 minutos. En un bol mezclo la harina, el azúcar y la sal, incorporo el huevo, la vainilla y la leche, y amaso durante unos 8-10 minutos.
Cuando la masa empieza a estar lisa, añado la mantequilla poco a poco. Al principio resulta pegajosa, pero no conviene corregirla con mucha harina. Tras unos minutos debe quedar suave, elástica y ligeramente húmeda, sin pegarse de forma excesiva a las manos.
Dejar que la masa crezca
Formo una bola, la coloco en un recipiente engrasado y la cubro. El primer levado suele tardar entre 60 y 90 minutos a temperatura ambiente, hasta que la masa casi duplica su volumen.
El tiempo depende de la cocina. Con frío puede necesitar dos horas, mientras que una habitación cálida acelera el proceso. Para mí, el volumen es una señal más fiable que el reloj: si la masa todavía está densa, necesita más reposo.
Cortar las piezas
Estiro la masa sobre una superficie ligeramente enharinada hasta dejar un grosor de 1-1,5 cm. Corto círculos de unos 8 cm y retiro el centro con un cortador pequeño o una boquilla de manga pastelera.
Coloco cada pieza sobre un cuadrado de papel de horno. Así resulta más fácil trasladarla al aceite sin deformarla. Los recortes del centro también se pueden freír y quedan como pequeños bocados muy agradables para probar el punto de la masa.
Segundo levado y fritura
Cubro las piezas y las dejo reposar otros 30-45 minutos. Deben verse infladas, aunque no hace falta que tripliquen su tamaño. Si se pasan de fermentación, pueden desinflarse al entrar en el aceite.
Caliento abundante aceite en una sartén o cazuela amplia. La temperatura ideal está entre 165 y 175 ºC. Frío pocas unidades cada vez, aproximadamente 45-60 segundos por cada lado, y las dejo escurrir sobre una rejilla con papel absorbente debajo.
El levado y el corte marcan la diferencia
Muchos problemas aparecen antes de encender el fuego. Una masa que no ha levado lo suficiente queda pesada, mientras que un exceso de fermentación da piezas frágiles que absorben más aceite. La textura correcta debe sentirse aireada al levantar cada unidad, pero sin que pierda su forma.
| Problema | Causa probable | Cómo corregirlo |
|---|---|---|
| Miga compacta | Levadura inactiva o poco reposo | Comprobar la fecha de la levadura y esperar a que aumente claramente el volumen |
| Dónuts deformados | Masa demasiado fina o manipulación brusca | Estirar a 1-1,5 cm y trasladar cada pieza con cuidado |
| Interior crudo | Aceite demasiado caliente | Bajar el fuego y mantenerlo cerca de 170 ºC |
| Exceso de grasa | Aceite frío o demasiadas piezas juntas | Freír en tandas pequeñas y esperar a que el aceite recupere temperatura |
También importa el grosor del anillo. Si queda demasiado fino, se seca enseguida; si es muy grueso, se dora por fuera antes de cocinarse por dentro. Un agujero central de unos 2,5-3 cm ayuda a que el calor llegue de manera uniforme.
Cómo freír sin que queden grasientos
La temperatura es el punto más delicado. Sin termómetro, introduzco un pequeño trozo de masa: debe burbujear de inmediato, pero sin oscurecerse en pocos segundos. Aun así, un termómetro de cocina resulta mucho más preciso y evita improvisar durante toda la fritura.
El aceite debe cubrir al menos la mitad de la pieza. No lleno la sartén porque la masa aumenta de volumen y puede hacer que el aceite rebose. Además, freír dos o tres unidades por tanda permite mantener el calor estable.
El aceite de girasol alto oleico apenas aporta sabor y soporta bien la fritura. Un aceite de oliva suave también funciona, sobre todo si se busca un perfil más mediterráneo, pero uno virgen extra intenso puede dominar el sabor dulce.
Después de freír, los paso a una rejilla. El papel absorbente ayuda, pero si permanecen encima demasiado tiempo puede acumularse vapor en la base y ablandarlos. Este pequeño cambio mejora bastante el acabado.
Glaseados y variantes que sí merecen la pena
Glaseado clásico de azúcar
Mezclo 150 g de azúcar glas con 2 o 3 cucharadas de leche y unas gotas de vainilla. La textura debe ser espesa pero fluida. Si queda demasiado líquida, resbala; si está muy densa, forma una capa pesada.
Conviene bañar los dónuts cuando todavía están templados, pero no recién salidos del aceite. Así el glaseado se fija sin derretirse por completo. Para un acabado más fino, sumerjo solo la parte superior y dejo que escurran sobre una rejilla.
Cobertura de chocolate
Fundo 150 g de chocolate negro o con leche con 1 cucharadita de aceite de coco o mantequilla. El chocolate negro aporta más contraste y suele resultar menos empalagoso que una cobertura muy azucarada.
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Acabados sencillos
- Canela y azúcar para una versión cercana a las rosquillas tradicionales.
- Ralladura de naranja o limón para aportar frescor sin añadir demasiado azúcar.
- Pistacho, coco o almendra picada sobre el glaseado todavía húmedo.
- Relleno de crema pastelera o mermelada usando una manga fina después de freír.
Yo reservaría los rellenos para piezas sin agujero, porque el centro abierto deja escapar parte de la crema. Para una primera tanda, el glaseado clásico es la opción más agradecida y permite juzgar bien la textura de la masa.
Fritos u horneados según el resultado que busques
El horno ofrece una alternativa más limpia y ligera, pero no reproduce exactamente la corteza de una pieza frita. La versión horneada se parece más a un bollo tierno con glaseado, mientras que la frita tiene una superficie fina, ligeramente crujiente y un sabor más profundo.
| Opción | Resultado | Temperatura y tiempo | Cuándo elegirla |
|---|---|---|---|
| Frita | Exterior dorado y miga tierna | 165-175 ºC, 1-2 minutos por lado | Cuando buscas el acabado clásico |
| Horneada | Más parecida a un bollo suave | 180 ºC, unos 12-15 minutos | Para reducir el uso de aceite o cocinar con niños |
Para hornearlos, coloco las piezas sobre papel de horno, las dejo levar por segunda vez y las pincelo con un poco de leche. No conviene esperar el mismo color que en la sartén. Una vez fríos, el glaseado ayuda a recuperar parte de la sensación dulce y jugosa.
El mejor momento para comerlos y conservarlos
Estos bollos están en su punto durante las primeras horas. Si sobran, los guardo en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante un máximo de 24 horas. La nevera suele resecar la miga, por eso solo la usaría si llevan un relleno que lo requiera.
También se pueden congelar sin glasear, bien envueltos, durante unas 4 semanas. Para servirlos, los descongelo a temperatura ambiente y los caliento unos segundos antes de decorarlos. El glaseado siempre queda mejor preparado al final.
La clave no está en añadir más azúcar ni en freír más tiempo, sino en respetar el levado y controlar el aceite. Con una masa elástica, piezas de grosor uniforme y una fritura estable, el resultado será esponjoso, aromático y mucho más equilibrado de lo que suele conseguirse con prisas.